Como se comenta en el apartado de “El entorno natural” , Guadix se sitúa en una región de gran diversidad de ambientes naturales, y destaca, sobre todo, el enorme contraste que existe entre los ríos que bajan de la sierra, con un ombroclima húmedo casi todo el año, y el altiplano y las ramblas que en él se originan, más termófilas y secas. Este contraste se manifiesta no sólo paisajísticamente sino también en la vegetación y, como es el caso, en la micoflora.
 
Los ríos. Realmente son torrentes de montaña, muy angostos en algunas zonas, con un caudal irregular aunque permanente durante todo el año. Tienen su origen en los neveros y altos valles de la ladera norte de Sierra Nevada, en la zona del Marquesado del Zenete.
 

Nacimiento del río Alhorí. Lo constituye un pequeño valle glaciar, vestigio de épocas más frías, en el que suelen perdurar neveros durante el verano.

 
Aguas abajo, en zonas más “humanizadas” los barrancos se ensanchan localmente y permiten el desarrollo de la ripisilva o bosque de ribera, principalmente de sauces y alisos.
 
Aliseda en el río Alhorí.
 
En estos ambientes la vegetación, y también la micoflora, a veces presentan adaptaciones a un hábitat muy higrófilo, en sustratos saturados en agua durante una parte importante del año. Como ejemplos representativos de esta última se pueden destacar varias especies del género Alnícola (A. escharoides, A. alnetorum, A. scolecina, A. salicis), Lactarius (L. cyathuliformis, L tabidus), Paxillus filamentosus, entre otros.
 
Altiplano y ramblas. Junto con los valles (el del Fardes, del río Verde o de Guadix, el del río Alhama, o de Lugros) constituyen el conjunto geomorfológico de la depresión de Guadix.
 
El altiplano, desde las estribaciones de la sierra. Al fondo la sierra de Baza.
 
Vista general de la depresión de Guadix, en el tramo bajo del Fardes, próximo a su unión con el río Guadiana Menor.
 
En claro contraste con lo comentado en los ríos, aquí las condiciones climatológicas, alejadas del agua que emana la sierra, manifiestan con crudeza la aridez del sureste: precipitaciones escasas, temperaturas frías en invierno (dada la altitud) y, sobre todo, unos meses estivales casi absolutamente secos.
 
Paraje de "La Matanza", en la zona del Guadiana Menor.
 
Todos estos factores condicionan el relieve, la vegetación y, por ende, las setas que se pueden encontrar; ejemplos representativos de éstas son las papas de Tierra (Terfezia claveryi, mayoritariamente), monegrillos (Picoa lefebvrei) y Montagnea radiosa (= M. arenaria).